Prueba Skoda Superb Combi 2.0 TDI 190 CV, un familiar con mayúsculas

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El segmento de las berlinas está de capa caída, pero los fabricantes siguen apostando por ellas. Skoda es una de ellas, y es que otra cosa no, pero los checos saben hacer una berlina. Un claro ejemplo es el coche de esta prueba, el Skoda Superb Combi 2.0 TDI de 190 CV.

El Skoda Superb Combi es el más grande de todos los que hace. Sus medidas no son nada discretas, 4,86 metros de largo y 1,86 de ancho, que lo sitúan en el grupo D, justo por encima de su hermano pequeño el Skoda Octavia. Siempre he tenido especial predilección por las grandes berlinas, me resultan atractivas por su estilo, y nadie me va a negar que el diseño del Suberb Combi es tremendamente elegante. Es un auto muy serio, muy bien diseñado, del cual es imposible no enamorarse cuando se ve.

Elegante, bonito y poderoso gracias a esas nervaduras marcadas. Gracias a los paquetes de equipamiento podemos conseguir que la berlina mute su aspecto para así poder obtener un toque más deportivo o más serio, lo que más se aproxime a nuestro gusto.

Esa buena sensación conseguida con el exterior se hace patente en el interior, donde se nos descubre un habitáculo muy bien trabajado, con materiales de calidad y con unos ajustes que ya le gustaría a más de una de esas marcas que dicen ser premium. Está claro que en este punto Skoda cuenta con la ayuda de uno de los grupos automovilísticos más potentes del mundo, pero eso no quita para que el interior esté muy, pero que muy bien hecho y pensado.

 

La mayoría de las superficies están recubiertas por materiales blandos y agradables al tacto, y dado que la unidad equipaba uno de los niveles más altos de equipamiento, el guarnecido de las puertas y la parte central de los asientos estaba recubierta por Alcántara, un material que acostumbramos a ver en modelos de categoría y precio superior. Por supuesto hay plásticos, pero éstos quedan relegados a partes menos importantes, por lo que no se empobrece la sensación.

 

No hay ni Head-Up Display pero sí que recientemente ha estrenado cuadro de instrumentos digital, un amplio despliegue de elementos que no desmerece a una de esas consideradas marcas premium. La única pega es la ausencia de esos faros de LED que seguro que se introducirán en la siguiente generación.

Por supuesto lo que más llama la atención es la gigante pantalla del salpicadero. Tiene un tamaño de 23,4 centímetros, o lo que es lo mismo nueve pulgadas. Es la misma que podemos encontrar en el resto de la familia VAG, y pocas quejas se le pueden poner, de hecho yo diría que ninguna. A través de ella se puede controlar la casi totalidad de sistemas y funciones del auto, desde el navegador hasta el equipo de sonido pasando por la climatización y el sistema de conectividad de última generación.

Su manejo es muy sencillo e intuitivo, y en apenas unos minutos se controla con toda naturalidad. Al ser tan grande y tener botones digitales tan grandes es bastante precisa en cuanto a la hora de tocar, algo que en otros autos no pasa. A través de ella también se visualiza la cámara trasera de aparcamiento que resulta casi vital en un coche de estas dimensiones. Además su calidad es muy muy buena. Eso sí, solo hay cámara posterior, en la parte delantera nos tendremos que conformar con los tradicionales sensores.

En los últimos años el equipamiento de seguridad se ha vuelto indispensable para conseguir una buena calificación en los test de choque europeos, y por eso Skoda ha integrado todos los elementos habituales en el Superb. Eso quiere decir que contamos con importantes avances como el control de crucero adaptativo con frenado autónomo, el indicador del ángulo muerto, el asistente de cambio de carril con función de conducción semi-autónoma, el lector de señales de tráfico, el asistente de frenado…y así una larga lista que lo convierten en uno de los más seguros de la categoría.

Tiene un espacio descomunal para los ocupantes, sobre todo los de la fila trasera, que viajarán incluso más cómodos que los de delante. Ese espacio para las piernas solo lo he visto en grandes berlinas de representación.

En realidad el Superb Combi es un maletero a un auto pegado. Como mínimo ofrece un volumen de 660 litros y como máximo 1.950 si abatimos la segunda fila de asientos en una proporción 60:40, maniobra que se puede realizar tanto desde el asiento como desde el maletero. Entra lo que quieras, además de forma fácil y sencilla gracias a una boca de carga muy baja y grande y a unas formas rectangulares. Su capacidad no tiene rival en la categoría, y solo se le acercan el Volkswagen Passat Variant y el Mercedes Clase E Estate, aunque este último es más grande.

Saltando a la parte dinámica la gama mecánica está estructurada de forma escalonada. No hay una gran cantidad de opciones posibles, dos diésel y otros tanto gasolina. Las potencias oscilan entre los 120 y los 190 caballos. Es decir, nada exagerado. En cuanto a la unidad probada hemos optado por disponer de la variante más potente de todas, el 2.0 TDI de 190 caballos, que a su vez llevaba asociada una caja de cambios automática DSG de seis velocidades.

Fuente: motor.es

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