Nafta: crecen las limitaciones para pagar con tarjeta de crédito

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Los propietarios de estaciones de servicio argumentan que tienen problemas de rentabilidad y por eso se cubren limitando las alternativas de pago

Finalmente, parece haber llegado un poco de calma a las estaciones de servicio en materia de precios. Y todo indica que este escenario sin sobresaltos se mantendrá durante le inicio de las vacaciones.

Desde las principales organizaciones que nuclean a los empresarios del sector señalan que los valores, tras acumular 14 subas a lo largo del año, alcanzaron un punto de equilibrio que no justicia nuevos retoques.

Y anticipan que el escenario debería mantenerse así en el corto plazo, si es que no sobreviene ninguna turbulencia con el tipo de cambio y si no hay tensiones internacionales que repercutan en el precio del barril de crudo internacional.

“En las últimas conversaciones que hubo con la Secretaria de Energía y las petroleras se llegó al consenso de que el mercado está nivelado. Y salvo que haya algún imprevisto en el dólar, por ejemplo, no debería haber ningún movimiento en los surtidores en las próximas semanas”, señaló Guillermo Lego, gerente de CECHA, la confederación que integra a los empresarios de esta rama de actividad.

“Para enero no se visualizan cambios impositivos ni la aplicación de retoques por inflación, como sí ocurrió en estos meses”, añadió el directivo para luego resaltar como positivo que la Secretaria de Energía “decidió integrarnos a la mesa en la que se define la refinación y comercialización de los combustibles. Eso permite cierto balance a la hora de discutir aumentos o de evitar que éstos se produzcan”.

El último movimiento por parte de las petroleras había sido una baja en los valores que se observó en las estaciones de servicio de algunas de las compañías. En concreto, a principios de diciembre, la estatal YPF y Shell aplicaron una reducción del 1,5 por ciento en el precio de sus naftas; un rebaja que para muchos tuvo sabor a poco.

El problema de las tarjetas

Pero ahora, lo que preocupa no es tanto el precio sino los problemas que están teniendo los propietarios de vehículos a la hora de cargar combustible e intentar pagar.

Sucede que, a raíz de los sucesivos aumentos, numerosos empresarios del expendio comenzaron a cortar los pagos con plástico a partir del mes de septiembre.

Y estas trabas no hicieron más que intensificarse en el último tramo del año.

El argumento al que apelan los estacioneros para justificar la medida guarda relación directa con los plazos fijados por las compañías emisoras para rendir las operaciones abonadas con este instrumento.

Según los principales jugadores del sector, la liquidación cada 28 días establecida por el sistema les genera una fuerte pérdida de rentabilidad, dado que mientras esperan recibir esos fondos, si se produce una suba de precio se les encarece el valor de reposición del combustible.

Por eso muchos estacioneros ponen como condición para volver a habilitar los pagos con plástico un recorte de ese lapso de espera.

Del lado de las emisoras, sin embargo, no quieren ceder: argumentan que achicar ese gap de tiempo las colocaría en una situación de riesgo financiero. Y que el gran inconveniente, antes que el plazo de liquidación, es el escenario de inflación que no cede.

En ese tire y afloje de estos meses, abundan los empresarios del expendio que sólo permiten los pagos con débito o efectivo.

Incluso, desde CECHA alertaron que la negativa de las estaciones de servicio a aceptar que se abone con tarjeta se acrecentará durante los próximos meses. Sobre todo en los puntos elegidos para vacacionar.

“Tuvimos una reunión en la Secretaria de Comercio, también en el Banco Nación, con la idea de encontrarle una solución al problema. Pero no hubo ninguna salida y las emisoras de tarjetas no quieren dar el brazo a torcer”, enfatizó Lego, de la Confederación.

El directivo señaló que la posición inamovible de las entidades podría agravar el problema de los estacioneros y que estas dificultades se terminarán trasladando a los clientes.

Sostuvo, en paralelo, que organizaciones como FAENI, que aglutina a los expendedores de Santa Fe, ya están diseñando acciones contra las compañías de los plásticos por presunto “abuso de posición dominante”.

“Son muchas las estaciones de servicio que sólo están tomando efectivo o pago con tarjeta de débito porque esto último es una obligación legal. Entendemos ese ‘descalce’ del que hablan las emisoras para justificarse, pero el sector vende a un precio y luego repone combustibles a otro. No se puede estar casi un mes esperando el pago. La posibilidad de pagar con tarjeta quedará cada vez más acotada si no hay un cambio en el corto plazo”, expresó Lego.

Castellano, de CECC, también anticipó que se intensificarán las limitaciones a la hora de pagar con plástico aunque reconoció que la medida no es positiva.

“Suspender las tarjetas implica perder casi el 50 por ciento de las operaciones. Pero son muchos los empresarios que prefieren perder ventas a luego tener que afrontar un costo mayor por la variación del precio del combustible en la reposición. Muchos esperaron esos 28 días y después tuvieron dificultades para volver a comprar. Anticipamos que cada vez habrá más estaciones que momentáneamente dejarán de aceptar este medio de pago”, concluyó.

Perspectivas para los precios

¿Hay posibilidades de que los precios caigan considerablemente en algún momento?

Entre los estacioneros predomina la certeza de que eso será poco probable. Los actores consultados señalaron que una depreciación fuerte sólo tendría lugar si el barril de crudo sufre una baja considerable.

“Para que haya una reducción sustancial debería darse primero una caída de la cotización internacional. Pero con eso solo no alcanza: también deberían darse ciertas condiciones internas. La principal es que se detenga la espiral inflacionaria. Si no hay un freno en la suba de costos para toda la cadena, entonces será muy difícil que se apliquen rebajas aún con un barril en baja”, expuso Lego.

Para luego añadir: “Una baja en el precio del dólar ayudaría a tener el litro de nafta más barato. Pero está claro que nadie espera esto, es poco probable”.

Emilio Apud, ex secretario de Energía, destacó la rebaja implementada por las compañías en el primer tramo de diciembre, y sostuvo que el abaratamiento hubiese sido mayor de no ser por la actualización trimestral fijada a partir del contexto inflacionario.

“Cada tres meses se aplica un impuesto adicional al precio de las naftas vinculado con el índice de los salarios y el costo de vida, que se mantienen siempre hacia arriba. Eso se traslada directamente a precio, no es que lo absorben las empresas. La incidencia de la inflación impide, por ahora, que hablemos de rebajas mucho mayores”, comentó.

Pero, más allá del debate, Apud también pronosticó un verano “tranquilo” en término de precios en las estaciones de servicio.

Por otro lado, entre los estacioneros hay coincidencias respecto del derrumbe que exhibe la demanda en este cierre de 2018.

Aunque resta conocer el indicador oficial, desde CECHA anticiparon que el desplome en la comercialización de naftas en noviembre alcanzó al 10 por ciento en comparación con igual mes pero del año anterior.

Desde la cámara cordobesa CECC reconocen que la caída rondaría, también, ese porcentaje.

Esto responde, claramente, a la caída del poder adquisitivo y al menor ritmo de actividad económica.

“Noviembre fue muy flojo y profundizó la caída que se dio en octubre, que estuvo en el orden del 3 por ciento. Cayó la venta y tiene mucha relación con los 14 aumentos que se dieron este año, en un promedio de casi 20 días entre uno y otro. Aunque podría interpretarse que cada suba fue conveniente para el expendedor, lo cierto es que terminó afectando la demanda”, sostuvo Raúl Castellano, referente de CECC.

Fuente: iProfesional

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