Consecuencias de la subida del dólar en el campo automotor

0
752

El inesperado cataclismo que provocó el salto del dólar en el sector automotor, desde fines de abril, está comenzando a generar consecuencias. Las más visibles fueron las suspensiones de personal anunciadas por varias terminales ante el exceso de stock que se acumuló por la cambio de tendencia de la demanda. Pero hay otro efecto, más silencioso, que está comenzando a manifestarse. Tiene que ver con las concesionarias. La pérdida de puestos de trabajo en esta parte de la cadena comercial es un tema para seguir con atención. Un relevamiento realizado por este diario entre varias agencias -algunas de primera línea y con sucursales- muestra que la reducción de personal se acerca al 10%. En realidad, no hay datos confiables porque es un mercado muy atomizado. Además, en algunos casos, la reducción se produce por decisión propia del trabajador ante la caída de sus ingresos. Esto, específicamente, sucede por parte de los vendedores que tienen un sueldo bajo y sus ingresos se nutren de las comisiones por ventas. Al caer las operaciones, no les justifica a estos empleados a seguir en sus funciones y deciden por su cuenta dar por terminado el vínculo. Lo mismo sucede por la necesidad de tener que “liquidar” el stock mediante fuertes bonificaciones, lo que impacta en los ingresos ya que la comisión se calcula sobre la base de un valor del 0 km menor. Entonces, menos ventas y precios de “remate” hacen una combinación explosiva. Lo mismo sucede con los vendedores de planes de ahorro, un segmento de las ventas que está seriamente afectado por la menor demanda. En posventa, la situación todavía es tranquila. La realidad no es pareja para todos. Hay marcas que están enfrentando el parate en mejores condiciones mientras que otras viven el momento con mayor preocupación. Las que pueden exportar, festejan; las otras…Es lógico que esto suceda porque el mercado venía de un período de expansión que se frenó abruptamente. Las fábricas tienen mayor respaldo para capear el temporal, pero tanto las concesionarias como los autopartistas -se trata en muchos casos de pequeñas empresas- no pueden sostener una estructura que quedó sobre dimensionada. El problema, en todo caso, no es tanto el presente, sino el futuro.

Si bien algunos CEO de automotrices se mostraron optimistas en entrevistas que dieron a distintos medios, es difícil estimar la duración de la crisis. Estas declaraciones pueden ser formas de generar un mejor clima para que la caída del mercado no se profundice -algo así como expresiones de deseos- más que estimaciones reales. En todo caso, la Argentina es lo suficientemente cambiante como para impedir determinar cuál de estas dos opciones es la real. Los empresarios que hablaron hace menos de un mes de una recuperación hacia fin de año tal vez lo hicieron con datos concretos que permitían aventurar esa estimación, pero quedaron desactualizados por el “efecto cuaderno”. Economistas y el propio Gobierno reconocen que las investigaciones sobre la corrupción del Gobierno kirchnerista tendrán impacto en la actividad económica. ¿El sector automotor podrá mantenerse ajeno a este “cisne negro”? Seguramente, no. Las ventas en agosto siguen cayendo. Con un mercado mensual de poco más de 60.000 unidades, como sucedió en julio y se repetirá en agosto, más cuatro últimos meses flojos, el segundo semestre del año tendrá un volumen de operación de poco más de 300.000 unidades. Ese dato, anualizado, muestra un mercado en 12 meses de menos de 700.000 unidades. Con ese ritmo se recibirá 2019. Es preocupante. Es cierto que -por lo dicho anteriormente sobre las sorpresas que suele deparar la Argentina- todo puede cambiar y la recuperación llegue hacia fin de año y las ventas comiencen a crecer. Pero también es cierto que el cambio puede ser para peor, especialmente por el impacto que lo político tenga sobre lo económico. No hay que olvidar que por delante, todavía, está diciembre.

Fuente: ambito.com

DEJA TU COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here